En los últimos años la cantidad de mujeres que realizan
tratamientos para quedar embarazadas creció notablemente. Según los datos publicados
en 2001 por el Instituto Nacional de Estadística, el número de mujeres entre
los 15 y los 49 años que se habían sometido a un tratamiento de fertilización era de 239.427, el 2,4% de la población femenina. De
ellas, un 49% consiguieron tener, al menos, un hijo. En países como Suecia
donde hay un mayor control respecto al tema, se estima que un 6% de los niños
nacidos devienen de técnicas de reproducción.
¿A qué se debe este aumento, que probablemente sea
aún mayor? Por un lado, las mujeres han estado ganando terreno en el ámbito
laboral. Muchas deciden dedicarse a sus carreras profesionales y dejar de lado
el camino tradicional: casarse y tener hijos. El problema, es que mujeres como
somos, queremos las dos cosas; hacer carrera laboral, llegar a ser CEO de una
multinacional y también ser “Susanita”. Esto llevó a que muchas mujeres se
acuerden tarde (biológicamente ) de que querían tener hijos, por lo tanto,
gracias al desarrollo tecnológico disponible, optan por tratamientos de
fertilización. Sin embargo, este no es el único motivo. Muchos médicos dicen
que nuestros cuerpos sufren modificaciones, debido a la cantidad de toxinas con
las que convivimos diariamente, lo cual provoca en algunos casos cambios
genéticos.
¿Cuál es la polémica de estos tratamientos? Existen
distintas formas para asistir a las mujeres infértiles. Uno de los tratamientos
más conocidos es la fecundación in vitro.
Esta consiste en extraer uno o más
óvulos de los ovarios de la mujer y fecundarlos
en el laboratorio con los espermatozoides del hombre. De tres a cinco días
después, algunos de los óvulos fecundados son colocados en el útero. La clave es elegir
el número correcto de embriones: si se ponen muy pocos, tal vez ninguno de
ellos se implante en el útero y la mujer no quedará embarazada. Si se colocan
demasiados, puede tener un embarazo de trillizos o cuatrillizos. Luego, en
muchas ocasiones, se utiliza la técnica de congelamiento de embriones para su
uso posterior.
Una de las razones principales por la que este
tratamiento crea tanta controversia es el hecho que los embriones, es decir, “personitas”
que deberían desarrollarse en una panza para nacer y vivir, son congelados. El hecho
que se pueda manipular tanto la vida genera dudas. Porque ¿qué sucede si una
pareja tiene 3 embriones congelados y decide no tener más hijos, se separan o
se mueren? Cómo podemos como sociedad permitir tanto manejo de vidas como si
fueran cosas que un momento lo creamos y en otro lo tiramos. Porque es eso lo
que sucede. Desde 1991, es decir, desde que hay datos
estadísticos en Inglaterra en este terreno, han sido descartados más de 1,7
millones de cigotos
Más allá del debate que este tipo de tratamiento cause,
todos los demás también son motivo de preguntas .Es por una razón que sólo se
puede tener bebés hasta cierta edad y hay mujeres estériles. Por algún motivo
la población aumenta vertiginosamente; mucha gente que no debería estar
embarazada lo está debido a los tratamientos de fertilización. Nuestro planeta
es finito y si seguimos multiplicándonos no vamos a entrar.
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