Constantemente, en especial hoy en día nos dicen que comprar, que consumir. No decidimos nada por nuestra cuenta, nos dejamos llevar. Las publicidades nos guían, un ejemplo es la publicidad de chevrolet, la cual dice "hoy es asi" y muestra al hombre desnudo sin su celular conectado al nuevo auto.
https://www.youtube.com/watch?v=7EeoJoQsC-k
La publicidad muestra que tanto necesitamos o creemos necesitar las nuevas tecnologías y que tanto dependemos de ellas. Nos sentimos expuestos o hasta desnudos sin ellas o sin algo tan simple como un celular.
martes, 5 de agosto de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
Lo tradicional y lo moderno
En las sociedades tradicionales el individuo se oculta y se confunde con las comunidades en las que vive, en las sociedades modernas el individuo deja de influenciarse por la comunidad y se convierte en alguien mas individual. En la sociedad moderna el individuo basa mas su identidad en sus méritos personales que en los lazos hereditarios y en los apellidos de familia.
Este cuadro muestra la comparación de la sociedad actual es decir la moderna con la sociedad tradicional.
SOCIEDAD TRADICIONAL
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SOCIEDAD MODERNA
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1.- Teocráticas
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1.- Democráticas
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2.- Piramidales
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2.- Igualitarias
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3.- Rurales
La experiencia es la fuente y base del conocimiento.
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3.- Urbanas
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4.- Estáticas
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4.- Dinámicas
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5.- Uniformes
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5.- Plurales
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6.- Crédulas
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6.- Críticas
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7.- Confesionales
Política y religión unidas y confundidas:
Utilización de la religión desde la política y/o al revés.
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7.- Laicas
Religión y política, realidades diferentes:
Independencia mutua y colaboración desde los dos ámbitos.
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domingo, 20 de julio de 2014
El hábito del prejuicio
El prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar (juzgar las cosas sin tener ningún conocimiento
o antes del tiempo oportuno). Un prejuicio, por lo tanto, es una opinión previa acerca de algo que se conoce poco o mal.
En nuestra sociedad es frecuente hacer juicios de valor hacia las personas
sin fundamento alguno y solamente basados en nuestras propias creencias
personales por ejemplo es muy común formarnos una opinión de una persona por su
manera de vestirse, de hablar.
El prejuicio está instalado en la sociedad
y se relaciona con lo aprendido
de generación en generación, las experiencias propias del individuo y
como miembro de una sociedad determinada, también lo que se muestra a través de
los medios de comunicación y, por supuesto la poca predisposición al
pensamiento .
Por ejemplo , a veces vemos una persona en la calle vestida pobremente y
cruzamos la calle porque tememos que nos robe. Juzgamos previamente a esa
persona. Tambièn suele ocurrir que si vemos a alguien bien vestido, sonriente y
en un buen auto, nos sintamos confiados. También hacemos un juicio previo;
o pensar que determinados grupos con características comúnes son buenos o
malos como por ejemplo creer que los católicos practicantes son buenos solo por
el hecho de serlo.
También, como también por el género solemos prejuzgar a las personas por su
trabajo, ocupación o profesión, como también por su género y sexualidad.
Este comportamiento nos lleva a hacer comentarios hirientes y también a
perjudicar a quien prejuzga ya que lleva
a perder la oportunidad de conocer gente diversa de la que siempre se puede
aprender . No olvidemos que la diversidad nos enriquece.
DESTAPÁ FELICIDAD
El otro aspecto del fetichismo de la mercancía es el valor "mágico", humano, que le atribuimos a lo que es un simple objeto. Las empresas que quieren vender sus productos lo saben bien, por eso no nos ofrecen nunca simplemente un producto sino un conjunto de sentimientos asociados a él.
Por quedarnos solamente en el rubro "bebidas", veamos algunos ejemplos:
Coca-Cola no es una bebida marrón, dulce y con mucho gas, sino "felicidad".
Quilmes no es una bebida alcohólica de dudosa calidad, sino el encuentro con amigos.
Santa Julia no es un vino de gama media, sino la posibilidad de la seducción y la afirmación del carácter de quien lo toma.
Vean este video que está a continuación, donde se muestra con mucho humor, qué pasa con todo lo que nos prometen las mercancías
Por quedarnos solamente en el rubro "bebidas", veamos algunos ejemplos:
Coca-Cola no es una bebida marrón, dulce y con mucho gas, sino "felicidad".
Quilmes no es una bebida alcohólica de dudosa calidad, sino el encuentro con amigos.
Santa Julia no es un vino de gama media, sino la posibilidad de la seducción y la afirmación del carácter de quien lo toma.
Vean este video que está a continuación, donde se muestra con mucho humor, qué pasa con todo lo que nos prometen las mercancías
viernes, 18 de julio de 2014
La empatía
La empatía es la
capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o piensa. Es correrse
del “yo” y preocuparse por lo que lo que le está pasando a la otra persona
La falta de empatía es entonces estar centrado en uno
mismo, en nuestra propia comodidad e ignorar
todo lo que pasa a nuestro alrededor. Es más fácil ignorar que sentir. Cuando
volvemos a nuestras casas cansados y pretendemos que los otros (que también
están cansados) nos cocinen o laven los platos; cuando (por más que no nos
interese) no nos mostramos alegres ante una buena noticia de un amigo; o cuando
contaminamos el ambiente y colaboramos al empobrecimiento de nuestro ecosistema
y sólo pensamos que cuando algo grave suceda nosotros ya vamos a estar bien
muertos ( ¡qué bueno para los que quedan vivos!) , es ahí cuando nos falta
empatía.
Tal vez vivimos en una sociedad donde la gente es cada
vez menos empática (según estudio de la Universidad de Michigan, los niveles de
empatía de estudiantes universitarios cayeron un 40% entre el año 2000 y el
2010).
En rasgos muchísimo mayores, la falta de empatía se ve
reflejada en el holocausto judío, en los psicópatas o en la guerra.
El psiquiatra y neurocientífio
Simon Baron-Cohen explica que la perversión de tratar a los humanos como objetos
no fue solo de los nazis y que un equipo de científicos se dedica a estudiar
este comportamiento cruel desde un punto de la falta de empatía, no desde el
mal. Simon Baron-Cohen
cuenta lo que pudo presenciar en un mercado de Nairobi hace apenas unos años.
“Estaban paseando por una
barriada y, al llegar a un mercadillo, súbitamente, una mujer lanzó un grito
desgarrador. Resulta que un delincuente le cortó a la mujer el dedo anular de
la mano izquierda para llevarse con el dedo el anillo. Al delincuente lo que le
interesaba era el anillo, porque en su mente había objetivado a las personas
en objetos.
Es muy probable que la persona que no dudó ni un instante en cortarle
el dedo a la señora para hacerse con el anillo fuera un psicópata; es
decir, alguien con empatía cero o menos que cero. Se calcula que existe un uno
por ciento de psicópatas, que es mucho.
En conclusión, la falta de empatía no es sólo la ausencia de valores
humanos, es también la profundización de un proceso de cosificación de las
personas. Es decir, tratarlas como objetos; como si fueran desechables,
funcionales sólo para cuando nosotros queremos y reemplazables.
lunes, 14 de julio de 2014
Cambios en relación al tiempo
El simple hecho de tener un reloj, ya sea digital o a
agujas, incluido e implementado en todos los hábitos de nuestras vidas, no existió
siempre. En el tiempo pre-moderno, no existían relojes mecánicos, si no que los
tiempos eran lentos y pacientes. No se pensaba la idea del progreso, si no que
conserva la idea de circularidad, en relación al conservar el pasado. Los
tiempos estaban ligados a lo teológico, y el único pensamiento de un “futuro”
era llegar a la ciudad de Dios, no la idea de progresar en la vida “real”. En
los pueblos primitivos el tiempo se encontraba vinculado con los ciclos de
trabajo. Posteriormente, se media el tiempo a través de relojes de arena, sol y
agua, nada preciso. Esto demuestra que en esa época, el concepto actual que
tenemos del reloj, y la importancia que le damos a la precisión del tiempo, no
eran considerados como esenciales.
Finalmente surge el reloj mecánico, asociado con la idea del
progreso y del futuro, y totalmente distanciado de la naturaleza. El tiempo se seculariza, es decir, deja de lado la
religión y pasa a lo profano. Al principio, el reloj se encontraba en las
iglesias o en los lugares públicos, y poseer uno implicaba tener un alto
status. Posteriormente, los relojes mecanizados se extienden por todas las
clases sociales, encontrándose en cada hogar y en cada muñeca. De esta manera surge
la importancia del reloj considerada en la sociedad actual. Todo esta
controlado a través del tiempo. Actualmente se piensa, como bien menciono
Marcelo Raffin en su texto “la hora señalada”, que “el tiempo se convierte en moneda: no pasa sino que se
gasta”. Esto quiere decir que los tiempos dejan de ser lentos, y surge una
concepción, de que no se puede perder el tiempo. El reloj trajo la idea de la
puntualidad y disciplina, y que todo se
controle exactamente por horas, minutos y segundos.
En conclusión, podemos ver como el tiempo pasó a ser lo que
organiza nuestras vidas. Actualmente todo pasa por horarios, ya que tenés que
estar en tal lugar a determinada hora, tenés que llegar antes de tal hora a
determinado lugar, tenés que comer a determinada hora, tenés que trabajar
determinadas horas, etc. Por ejemplo, al colegio tenés que entrar a las 8 de la mañana, si llegas mas tarde que eso, ya te ponen falta. Esto seria un castigo por no cumplir la disciplina del tiempo. El tiempo se convirtió en una especie de disciplina
que ya todo vemos como “natural”, aunque no lo es. Estamos acostumbrados a
utilizar el reloj, y a tener todas nuestras vidas dirigidas por el mismo, pero eso no implica que sea esencial y que no se pueda cambiar, si no que es un
hábito que tenemos normalizado, y lo vemos como “obligatorio” o como algo que
es imposible de cambiar. Si nos lo ponemos a pensar, el reloj y el tiempo
controlan todas nuestras vidas. No solo se encuentran en los hogares, en los lugares públicos y en las iglesias, si no que se encuentran en todos lados y de diferentes formas. El reloj ya esta incluido en todos los dispositivos digitales, como los celulares, las computadoras, etc. Por otro lado, la idea del tiempo genera una
falsa necesidad de estar ocupado todo el tiempo, ya que no aprovechar los
tiempos implica ser mal visto por la sociedad. Aquel que esta ocupado todo el
tiempo, es visto como alguien que esta progresando.
viernes, 4 de julio de 2014
El Hoy Es Ahora, Mañana Será Un Misterio
El Hoy Es Ahora, Mañana Será Un Misterio
Hoy en día, vivimos en una sociedad en la cual "vive del momento", es decir, lo que importa es el acá y ahora en este momento, y no el después y será de un futuro. Por ejemplo, esta publicidad:
Mas allá de que nunca en la vida nos podría pasar... Nos muestra como la sociedad en si nos obliga a olvidarnos de nuestros propios principios e ideales, y nos enseña a disfrutar el momento, que es lo que verdaderamente importa.
Varias veces, a lo largo de nuestra vida, debido al poco tiempo que dispensamos en nuestro día a día, tuvimos que decidir entre elegir una opción u otra de las varias que se pueden presentar a lo largo de nuestro trayecto. Por ejemplo: Cuando uno esta estudiando o trabajando, y se le presenta la oportunidad de ir a bailar a un boliche o algún otro plan, en vez de preocuparse por el trabajo que tiene que entregar mañana o a que hora tiene que ir a dormir para estar bien en el trabajo, directamente el ser humano de esta sociedad va por la opción del momento, no digo que sean todas las personas las cuales elijan esa opción, pero si la mayoría a la hora de "disfrutar del momento".
Por eso, también se perdió la idea de lo sólido y el hecho de planificar a futuro. En la actualidad nos resulta muy difícil poder planificar algo a futuro porque rápidamente nos cansamos, o simplemente porque no sabemos que va a pasar en un futuro, como que cada vez las publicidades distancian más al ser humano de sus expectativas y realidades.
Para finalizar, el ahora es importante, pero parece que cuando nos demos cuenta vamos a perder más de lo que podríamos disfrutar en una vida, en otras palabras, ¿Podemos planificar a futuro sin que nuestra expectativas se vean frustradas por otra idea o plan?
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