Vivimos en un sociedad en la cual todos
nos dejamos influenciar por las apariencias o por lo que piensan los demás. Las
apariencias externas de una persona puede ser totalmente distintas a su
personalidad. Ya hay una ideología impuesta en nuestra sociedad, la cual
involucra ciertas características que ya son “mal vistas” o “juzgadas”. Por
ejemplo, vemos a un grupo de personas con gorrita, zapatillas con resorte, ropa
deportiva que imita ser igual que la marca original, etc y ya automáticamente
nos cruzamos de vereda, o intentamos pasar disimulados, nos asustamos o los
criticamos. En realidad, no sabemos como son esas personas, quienes somos
nosotros para juzgarlos? Quienes somos nosotros para ya deducir que nos quieren
robar?. Tenemos una cierta negativa o “temor” a conocer a lo desconocido. Todo
lo que no aparenta a ser a lo que estamos acostumbrados, es decir, lo distinto,
lo criticamos.
En mi caso personal, esta situación de
dejarnos llevar por las apariencias la veo reflejada día a día. Me considero
una persona que también es parte de estos actos. Por ejemplo, veo una foto de
una chica en bikini en la cual le resalta alguna de sus partes intimas, y ya
automáticamente juzgo su imagen, diciendo que solo la quiso subir para mostrar
su cuerpo, y que probablemente sea una “puta”. Otro claro ejemplo, es cuando
vemos que una chica que consideramos fea esta con chicos lindos, ya deducimos
que esta con ella porque seguramente sea “puta”, cuando en realidad ni
conocemos a esa chica. También ocurre
que una amiga nos dice que odia a tal chica por determinada razón, y ya todo el
grupo pasa a odiarla y a criticarla constantemente sin tener la mas mínima idea de quien es esa persona.
Entonces, si nos lo ponemos a pensar, vivimos a base de las apariencias y
dejamos de lado la posibilidad de
realmente conocer y de ahí, recién opinar lo que cada uno quiera. Opinamos y
criticamos constantemente la vida de todo el mundo sin conocerlos , es decir,
vivimos a base de las falsas apariencias de los otros.









